Claves para superar la entrevista de trabajo

El lenguaje de los gestos

Nuestro cuerpo es un emisor de datos que el entrevistador estará encantado de descifrar

Redacción maimai.com
El nerviosismo puede jugarnos malas pasadas, pero no te preocupes; los expertos de selección están acostumbrados. Los nervios no puntúan, salvo en casos patológicos. Desde el primer momento tienes que buscar una postura en la que te encuentres cómodo y que te permita desentenderte de ese aspecto, centrándote en las preguntas. Siéntate bien derecho, ocupando todo el asiento, no sólo el borde de la silla.

  Pellizcarse cualquier parte de la cara (cejas, nariz, el borde de una oreja, un labio): inseguridad
Mirar el reloj: impaciencia.
Jugueteo con un bolígrafo, anillo o cualquier
otro elemento: Distracción
Mirar de frente: Interés, concentración, confianza en uno mismo
Postura relajada: nada que ocultar. Comodidad.
Movimiento basculante del cuerpo: tensión, dudas
Sonrisa amplia y sincera: imagen muy positiva.
Frotarse las manos: impaciencia
Brazos cruzados: actitud a la defensiva
Postura "demasiado cómoda": candidato arrogante
Comerse las uñas -o acercárselas a la boca-: inseguridad
Bajar la mirada: no creer en lo que se escucha
Piernas cruzadas con un pie en balanceo: aburrimiento, desidia
Pies torcidos: punteras juntas, talones separados:
nervios, tensión.
Palma de la mano abierta y hacia arriba: sinceridad, buenas intenciones.
Rascarse un ojo, la nariz o un pómulo: dudas


Un consejo
A veces, en un intento por ocultar nuestro nerviosismo, adoptamos una actitud arrogante frente al entrevistador. Puede que éste sea lo suficientemente hábil como para leer entre líneas, pero también puede que no. Evita confundir a la persona que tienes enfrente adoptando posturas artificiosas.

   
 
Si deseas hacernos llegar algún comentario o documentación sobre este tema,
ponte en contacto con nosotros: contenidos@maimai.com

© Copyright 2001, Maimai Media Network, S.L.

 

 
 
Bienvenido al mundo de los anuncios inteligentes